Hoy tenía que haber sido un día diferente.
Habríamos quedado para cenar, charlar, reir, refunfuñar...sobre todo, hablar de nuestro proyecto y empezar a poner los adornos en su sitio, planear los viajes pendientes, distribuir el tiempo libre...
Hoy es un día diferente.
Hace tiempo que los días ya no tienen nombre, ni número especial. Ahora me los paso pescando olas. Lo hago con la inocencia de un niño, convencida de que algún día se trabará la puntilla de tu espuma en el entramado de la red. Sin embargo, miro con curiosidad en su interior y no encuentro ni un rastro de humedad que certifique el paso de una gota de agua por los agujeritos por donde desaparecieron, despavoridos, los sueños.
Hoy es un día igual de diferente.









